Señales de agotamiento en familiares cuidadores
El síndrome de sobrecarga del cuidador es sumamente frecuente. Evaluá si tu salud psicofísica está en riesgo y cuándo delegar con tranquilidad.
Asumir de manera solitaria y exclusiva el cuidado de un familiar con alta dependencia física o demencia cognitiva prolongada es un acto de amor inconmensurable, pero conlleva un costo biológico, mental y social muy elevado. El denominado 'Síndrome del Cuidador Quemado' representa un cuadro de agotamiento psicofísico real que no debe ser desatendido por el propio núcleo familiar.
Señales que indican sobrecarga del cuidador
Prestá suma atención si el familiar que cuida de manera primordial experimenta de forma persistente tres de los siguientes síntomas:
Trastornos marcados del sueño (dificultad para conciliar el sueño, insomnio, cansancio al despertar). 2. Irritabilidad, arranques de enfado frecuentes u oscilaciones abruptas en el estado de ánimo. 3. Dolores musculares recurrentes (cefalea, dolores de espalda sin causa física obvia, fatiga extrema). 4. Aislamiento paulatino de amistades, abandono de actividades deportivas o de ocio. 5. Sentimientos constantes de culpa (pensar que no está haciendo lo suficiente o desear 'escapar' de la situación).
La importancia de pedir auxilio
No se trata de una claudicación al amor, ni de abandonar los votos afectivos familiares. Delegar parte del cuidado gerontológico en un equipo profesional de cuidadores domiciliarios permite al familiar principal recuperar su espacio personal, regular su descanso necesario, y devolverle al paciente mayor una calidad de atención basada en la paciencia y el verdadero afecto, en lugar del agotamiento diario. Si el desgaste emocional es profundo, el acompañamiento en salud mental puede ser un complemento indispensable. Solicitá asesoramiento para conocer las alternativas de cuidado disponibles.